Elisa Fernández
Psicóloga sanitaria | terapeuta Gestalt | bailarina profesional
Hay momentos en los que algo dentro de ti ya no encaja y pide atención. Te acompaño a parar, escucharte y (re)descubrir tu autenticidad.
Quizás estás en uno de estos momentos…
Puede que te sientas desorientada.
O más cansada de lo habitual, sin saber muy bien por qué.
Que lo que antes te sostenía ya no lo haga.
Que empiezas a cuestionarte decisiones, vínculos o la dirección de tu vida.
A veces no es una crisis “clara”.
Es más bien una sensación de fondo que no se va, como si algo te pidiera que lo escuches.
No te asustes.
O más cansada de lo habitual, sin saber muy bien por qué.
Que lo que antes te sostenía ya no lo haga.
Que empiezas a cuestionarte decisiones, vínculos o la dirección de tu vida.
A veces no es una crisis “clara”.
Es más bien una sensación de fondo que no se va, como si algo te pidiera que lo escuches.
No te asustes.
Estás en un momento de transición y podemos afrontarlo juntas desde la calma y la honestidad.
Soy Elisa
Psicóloga sanitaria, terapeuta Gestalt y bailarina profesional.
Trabajo principalmente con mujeres y con personas de ámbito artístico que atraviesan momentos de cambio, bloqueo o transición.
Mi manera de acompañar nace de la experiencia: del cuerpo, del movimiento, de la escucha y del vínculo.
No trabajo con protocolos cerrados ni con guiones universales. Cada proceso es único, porque cada persona y cada momento vital lo son.
Mi forma de trabajar
Acompaño procesos largos y profundos, respetando los ritmos, los silencios y los momentos de cada persona.
Trabajo desde la Terapia Gestalt, con una mirada que pone el centro en la conciencia, el cuerpo, la responsabilidad y la capacidad de autorregulación.
Atiendo de forma presencial en Madrid y online.
Colegiada M-24782
Colegiada M-24782
Qué puede ir tomando forma en terapia
La terapia no es un lugar al que venir a arreglarte.
Es un espacio seguro para volver a habitarte.
En el proceso pueden aparecer cosas como:
Es un espacio seguro para volver a habitarte.
En el proceso pueden aparecer cosas como:
- Encontrar un lugar seguro donde ser, sin exigencias.
- Entender qué te está pasando a un nivel más profundo.
- Regular la ansiedad desde el cuerpo, no desde la lucha.
- Reconocer patrones que ya no te sostienen.
- Tomar decisiones más alineadas contigo.
Si eres artista o trabajas desde lo creativo, además:
- Soltar la autoexigencia y la presión constante.
- Reconciliarte con tu vocación.
- Integrar lo artístico como parte de tu identidad, no como una carga.
Ya han pasado por aquí y te cuentan qué sintieron
Llegué a trabajar con Elisa en un momento de crisis personal. Con ella, me sentía en un espacio seguro para poder "romperme" e irme reconstruyendo. En confianza para poder abrirme y explorar partes dolorosas desde el cuidado. Elisa me ayudó a confiar en el proceso de terapia, a pedir ayuda, a sentir las emociones que me venían. A ver mis lugares oscuros y que no quería ver y hacerlo con ternura. A respetar los ritmos del proceso, a mirar con otras perspectivas las situaciones de la vida y poder afrontarlas con consciencia…
A comenzar a sentirme protagonista de mi vida y con capacidad de decisión sobre ella. Esto ha mejorado mi calidad de vida, me siento mejor conmigo y con el mundo que me rodea.
María | Educadora social
Cuando comencé la terapia con Elisa, sentía que no tenía herramientas para enfrentarme a los eventos cotidianos que vivía (en pareja, en el trabajo, etc.) En sus sesiones lo que ocurrió es que me descubrí, me entendí y pude separar y hacer tangibles asuntos de los que no era consciente. Valoro sobre todo la presencia que tuvo para sostener cualquier cosa que viniera y la creatividad en sus propuestas. Siento que fue una guía que supo darme lo que iba necesitando a cada paso. Construimos un bonito vínculo, en el que maternó a mi niña interior de una forma intuitiva y fácil.
Ana | Maestra
Llegué a terapia con Elisa en un momento de gran fragilidad. Desde el inicio, fue un refugio para mí. Me sostuvo con ternura y profunda comprensión cuando sólo podía llorar… Con su acompañamiento aprendí a reconocer y atender mis necesidades, a ocupar mi espacio, a respetar mi voz, a confiar en mi cuerpo y en mi capacidad de autorregulación, a ponerme en contacto con la compasión y el cariño...
La profunda confianza que Elisa deposita en el proceso ha sido vital para mí. Gracias a ella hoy vivo con más presencia, más disponibilidad para la vida y mucho menos miedo.
Elena | Terapeuta ocupacional
El proceso con Elisa ha sido increíble. Hay una frase que repito mucho: “el dinero mejor invertido de mi vida”, y que mejor que con Elisa. Me ha cuidado muchísimo en mi proceso, desde el respeto y la empatía, y le agradezco la vida entera.
Gentzane | Actriz y profesora de interpretación
Necesitaba un punto de vista profesional acerca de algunas formas de pensar y actuar y no sabía por dónde atajarlo. Conocí a Elisa gracias a una recomendación y me ayudó muchísimo a lo largo de este tiempo, a conocerme y retarme más en aspectos que no me sentía cómodo, pero que eran necesarios. Mejoré mucho en mi día a día y gracias a ella pude conocerme desde otra perspectiva diferente, que aún intento mejorar. Es una muy buena profesional y tiene una gran empatía.
Antonio | Preparador físico de deportistas de élite
Estaba en una situación de la que no sabía cómo salir, me sentía encerrada en mis circunstancias, y dos amigas me recomendaron hacer terapia con Elisa. Sentí que iba trabajando sin presión hasta que llegaron los resultados. Experimenté un cambio muy bestia que al principio fue bastante doloroso, pero que luego se tradujo en mi vida y la cambió por completo.
Aunque sé que hay cosas que me acompañan y a las que tengo que prestar principal atención, conocerlas me da herramientas y seguridad para vivir con ellas. Elisa es una profesional increíble, que te aporta un acompañamiento cálido y eficaz. Me ayudó muchísimo.
Ángela | Actriz
Recuerdo el primer día que llegué a terapia contigo: "yo estoy bien" te dije. Pero poco a poco fui descubriendo el gran trabajo que tenía por delante.
Llegar a tu consulta era llegar a un hogar. Un espacio seguro en el que he podido depositar mi confianza y mis miedos. Sintiéndome cuidada y escuchada sin juicios, un lugar donde poder ser. Y en el que mi proceso y mis tiempos han sido respetados. Me has ayudado a conectar con mi energía y mi fortaleza, a conocerme más y a hacerlo desde la compasión.
Patricia | Sexóloga
Llegué a terapia metido en una relación muy tóxica de la que no era capaz de salir. Sentí que empezaba a aclarar mi situación y que me ayudabas a poner negro sobre blanco lo que estaba ocurriendo, además de un apoyo muy necesario que no terminaba de encontrar en mi entorno, por vergüenza a contar lo que me estaba pasando. Me ayudaste a afrontarlo y a hacerme fuerte mentalmente para acabar con todo aquello.
Todo este trabajo me permitió salir de esa relación tóxica y ahora conocerme mejor y saber qué es bueno y qué no para mí.
Gonzalo | Empresario
Cuando conocí a Elisa, estaba atrapado en una etapa en la que la angustia y el miedo impregnaban mi día a día. Iba lleno de confusión, con un nudo persistente en la garganta, preguntándome si aquel lugar no haría más que alimentar mis miedos.
Elisa me atendió con una sonrisa amplia y una mirada acogedora. No estaba allí para juzgarme ni para convertirme en un caso más que analizar, sino para ayudarme a comprenderme. Para hacerme ver que el monstruo que creía que habitaba en mí no era tal, sino una parte de mí que necesitaba ser escuchada.
Con el tiempo, el trabajo conjunto y el paso de las sesiones, mi ansiedad fue disminuyendo y el autocuidado empezó a regresar. Hoy sigo trabajando, día a día, para entender esa voz interna que pretende asustarme “para protegerme”… y que fracasa estrepitosamente. Por eso me ayuda tanto recordar cómo empezó todo: con una mano amiga que supo devolverme al camino.
Pablo | Escritor
Cuando llegué a la consulta estaba a punto de entrar en una depresión. Enseguida me di cuenta de que habíamos conectado. Sentí que era el lugar donde yo podía expresar mis temores y todo lo que me agobiaba. Pude hablar de problemas que me angustiaban desde pequeña y no había podido zanjar. Comprendí que me habían pasado cosas que sí tenían importancia y me habían hecho daño. Y me fui encontrando mejor.
Tuve el valor de hablar con mi familia y decirles cómo me sentía y cómo me había sentido en los momentos en los que me hicieron daño. Sirvió para pedir perdón y para reconciliarnos. Ahora soy una persona más segura y con más fuerza.
Mar | Asistenta del hogar
Si algo de esto resuena contigo
Quizá podamos tener una primera conversación y ver si este es el espacio que tú y tu momento vital necesitáis ahora.